Además de unos miles de kilómetros de costa, España posee una bella red hidrográfica repartida entre ríos, riachuelos, torrentes, canales y una amplia variedad de pantanos, lagos y estanques. Por todo ello, nuestro país podría ser un lugar privilegiado para la pesca pero, por desgracia, no es el caso y esto es debido a la falta de una gestión adecuada en las grandes presas y centrales hidroeléctricas, los problemas de contaminación, etc.  y a un concepto en ocasiones erróneo de lo que la pesca deportiva significa.

Para todo aquel que desee evadirse corporal y mentalmente, que desee cambiar el ruido por el murmullo, la pesca a caña ofrece grandes posibilidades. Además, la pesca a caña une a jóvenes y mayores, proporciona conocimiento y es divertida. El pescador responsable es testigo y valedor de la situación de nuestro entorno natural. Nadie como él y los que, de alguna forma, realizan actividades en el campo son conocedores de los cambios experimentados. En la pesca fluvial el pescador comprometido respeta las vedas y devuelve al agua los ejemplares capturados. Ejercitándola con responsabilidad estimula valores en alza, especialmente para los jóvenes.

 

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